martes, 13 de febrero de 2018

Crónica de la sexta jornada de la Marcha por la carretera desde Málaga a Almería del camarada Manuel García Morales “Teniente”. En el 81 Aniversario de la criminal acción fascista.

12 de febrero, 6ª jornada de "La Desbandá"
Nuestra marcha de la Desbandá por la carretera de la muerte ha transcurrido hoy entre Motril y Castell del Ferro, unos 26 km., con la dificultad de las cuestas que hay que subir a partir de Calahonda.
Primero hablar de altas y bajas en la Marcha. Nos ha abandonado por problemas con sus tobillos, Juan, un compañero de los permanentes, y muy responsable en la marcha, que fue alcalde durante muchos años de Alcalá del Valle en la provincia de Cádiz. Nos ha abandonado Paulino, un hombre de 77 años, que se propuso llegar hasta Motril y ha sido de los que ha ido siempre en cabeza de la marcha, se ha despedido con la promesa de que el año que viene hará la segunda parte de la marcha, desde Motril a Almería. También hemos tenido un percance con un compañero que se había incorporado hoy mismo, Paco, que se ha resbalado y caído cuando subíamos un cerro y al apoyar la mano en el suelo, en la caída, se ha hecho un corte profundo con una piedra, un corte profundo que necesitaba puntos, por lo que ha tenido también que abandonar. Por otra parte se ha incorporado a la marcha Marcos, el poeta oficial del Club de la Desbandá, que no está participando en la marcha por un accidente que tuvo previo al inicio de esta; no puede andar pero nos acompaña con el coche y come y duerme con nosotr@s. Además, se nos han incorporado tres compañeras de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales de Madrid, que ya hicieron la marcha el año pasado y también otros dos compañeros de Málaga.
En la marcha de hoy hemos contado con la aportación extraordinaria de Fernando Alcalde, que nos ha ido relatando los distintos sucesos históricos según íbamos pasando por sitios de la Memoria. Estos han sido entre otros, el río Guadalfeo, que pasa por Motril y donde se intentó, desde el bando republicano frenar la ofensiva de las tropas fascistas italianas. El intento duró poco, la única ametralladora que tenían enseguida se averió, no tenían ningún armamento de artillería solo fúsiles y para estos tampoco había balas suficientes; los fascistas perdieron tres tanquetas en el cruce del rio, pero no tardaron mucho en cruzarlo.
Sin embargo, previamente, el Guadalfeo fue junto a los acantilados de Maro la zona donde murieron más personas y al mismo tiempo el factor decisivo al no poder cruzar el rio, para que mucha gente regresara y abandonara la huida. Posiblemente de las 300.000 personas que salieron huyendo de Málaga, sólo la mitad consiguieron pasar de Motril y llegar a Almería. Muchos de los muertos no contabilizados en la “Desbandá” son los hombres que regresaron con sus familias y al volver fueron fusilados.
Otros hitos que nos ha comentado Fernando fue la famosa fuga de más de 300 prisioneros asturianos de la prisión del Fuerte de Carchuna, estaban allí trasladados para hacer trabajos forzados (construcción de aeródromo y carreteras en la sierra) y a muy poca distancia del frente republicano en Castell del Ferro, un comando guiado por dos internacionalistas norteamericanos cruzaron por mar las líneas del frente, asaltaron el Fuerte, liberaron a los prisioneros y lograron cruzar las trincheras fascistas desde atrás, en la operación solo perdieron la vida dos hombres y una de ellos fue por accidente con su propia granada de mano.
Después de Carchuna, hemos llegado a Calahonda y desde allí hemos subido a las estribaciones de la sierra donde hemos visto las trincheras de los fascistas y poco después las de los republicanos, y el distinto sistema de estos, más modernos la de los fascistas, ejército profesional que venía de hacer la guerra en Marruecos y más arcaicos las nuestras, con tropas voluntarias de milicianos que no sabían nada de técnicas militares hasta que se fue conformando el Ejército regular de la República.
Una vez que hemos llegado a Castell, donde a su entrada ondeaba una bandera republicana en uno de los primeros edificios del paseo marítimo que tiene una antena de repetición (y estaba nuevecita, recién puesta) hemos tenido dos actos; el primero, un homenaje a las Brigadas Internacionales y a Norman Bethune, que ha consistido en la intervención de distintas entidades y asociaciones en la plaza del pueblo y luego el descubrimiento de dos cerámicas juntas, en la que además de dibujos alegóricos a la Desbandá y a la República tenían las siguientes leyendas: “Rompieron nuestras vidas, que no rompan la memoria. Nunca más genocidios”; esta es la cerámica que ha hecho el club de la Desbandá. La otra, con el sello del Ayuntamiento y de la Asociación “14 de abril” dice: “Con gratitud al equipo del Doctor Norman Bethune y a los voluntarios de XIII Brigada Internacional, que en febrero de 1937, auxiliaron y protegieron a los miles de refugiados que huían por esta carretera.”. Bethune llegó en su trabajo de transportar niñ@s en su ambulancia hacia Almería hasta Castell del Ferro, y estuvo allí justamente donde realizamos el acto. Ha intervenido, el Cónsul de Canadá, representantes de las Asociaciones de la Desbandá y de Amigos de la República, el Partido de la Izquierda Europea (PIE) y las instituciones del Ayuntamiento, la Diputación y la Junta de Andalucía.
Concluido el acto, hemos ido al salón de actos del Ayuntamiento donde hemos visto el documental “Hasta pronto, hermanos. Las Brigadas Internacionales en la Desbandá”. Pero antes de verla, hemos tenido la gran emoción de jornada, una mujer de 97 años, ha cogido el micro y de pie, ayudada por su sobrina, y con voz llorosa, pero clara ha dicho entre otras cosas las siguientes: Soy una superviviente de la Desbandá, yo tenía 15 años, salimos de noche de mi casa a la que no volvimos jamás; vivíamos en Motril, pero mi padre decidió subir a la sierra y huir por Gualchos, ya que la salida por la carretera de la Costa parecía imposible, todo era un caos, una multitud donde la gente lloraba, gritaba llamando a sus familiares, la gente muriéndose en las cunetas,…, fue una canallada de criminales matando a la gente como si fueran chinches. Vivimos en Almería un año y aquello era insoportable por los continuos bombardeos. Luego fueron a vivir a Murcia y finalmente a Baza. Lo perdieron todo porque eran republicanos y le robaron su casa. Eran una gente sin piedad, nunca los perdonará ni nunca los olvidará por el daño que hicieron, hasta el día en que se muera.
Curiosamente, después de que, en el documental que se estrenó la semana pasada, apareciera Tina Modotti, una fotógrafa italiana y Brigadista Internacional, contando la historia que luego han publicado los diarios digitales publico.es y el diario.es, Valeria, la niña citada en el documental se ha puesto en contacto telefónico con la Asociación 14 de abril para hablar con ellos. La historia es la siguiente: “una chiquilla de once años que respondía al nombre de Valeria García Vargas, procedente de Vélez Málaga, estaba al cargo en la carretera de sus tres hermanos menores, y de un bebé de pecho que sostenía en sus brazos. Su madre había sido acribillada por una ráfaga en Castell de Ferro y su padre desesperado se había colgado de una rama de un olivo. El Socorro Rojo la había recogido a Valeria y a sus hermanos a la entrada de Almería en medio de una cuneta donde se habían echado para morir”.
Mañana salimos para La Rábida, donde al final de la jornada escucharemos a la cantante Lucía Socam, artista, pero también compañera de la lucha por la memoria Histórica.

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